miércoles, 4 de noviembre de 2009
40 años de Plaza Sésamo: ¿Quien se acuerda del perico verde?
¿Quien recuerda el Plaza Sésamo en su niñez?, principalmente si nacieron en los 70 y 80 del siglo pasado, una serie que llegó con diferencias sustanciales de la versión norteamericana.
A diferencia de lo visto en otras partes del mundo, la versión mexicana tenía una sólida historia de trasfondo para varios niveles de lectura, la relación de amor del mecánico y la profesora que nunca llegó a buen término en el amplio sentido de la palabra, le daban un tinte más entrevesado y adulto, los dos hermanos y su padre Jaime abordaban problemas del contexto familiar a veces mucho más allá de lo que nunca se haría con este programa.
La trama muchas veces entremezclaba temas de pobreza, ecología y la condición social entre las personas, a veces bastante cruda.
Los personajes eran muy Mexicanos, con una personalidad fuerte característica, demasiado interesante para dejarse pasar, más que un programa educativo era bastante cómico y entretenido, por supuesto que yo dudo de que estos programas sean educativos del alguna manera, ni antes ni ahora, una muestra de ellos es Baby Einstein, el Plaza Sesamo Mexicano era un programa social y debido a ello lograba educar.
Abelardo Montoya
Abelardo, el simpático perico "verde-cabeza rojiza" era uno de los cambios más dramáticos. A diferencia de Big Bird de la versión gringa, que parecía sacado de un anuncio para alpiste con una voz desangelada y chillona, nuestro gran perico verde tenía sus matices únicos y empáticos, en 1995 se intentó restaurar el Status quo con un Abelardo amarillo, aunque dicho sea de paso, absurdo al final ambos personajes convivieron en sus roles totalmente opuestos.
Los que vimos esa serie no recordamos a la pedante Lola, al ambiguo Elmo, ni al pauperrimo Pancho.
Una era con el Monstruo Comegalletas, Beto y Erique, El conde Contar y una amalgama de Muppets inolvidables (Kramit o La rana rene es un buen ejemplo de ello), en un programa con una chispa que se perdió entre remakes y versiones descafeinadas y simplonas, educadoras de idiotas, asociales, deshumanizantes.
Celebro el aniversario del Sesamo de mi niñez, pero para otras cosa que mis recuerdos, el concepto es una tomadura de pelo.
El programa de la Children Television Workshop, asociación cuya función era producir programas para niños fue fundada en 1967 en 1969 Street Sesame fue su primer programa en transmitirse al aire convirtiéndose pronto en un éxito sin precedentes.
Hoy por supuesto los temas tratados en estos programas han perdido su encanto y salvo su función de distraer y "educar" a niños de edad pre-escolar se le ha quitado todo aquello que la hizo una gran serie en nuestro país, para que en vez de realmente educar introduzcan a los niños en el mundo de los tabues morales humanos.
A diferencia de lo visto en otras partes del mundo, la versión mexicana tenía una sólida historia de trasfondo para varios niveles de lectura, la relación de amor del mecánico y la profesora que nunca llegó a buen término en el amplio sentido de la palabra, le daban un tinte más entrevesado y adulto, los dos hermanos y su padre Jaime abordaban problemas del contexto familiar a veces mucho más allá de lo que nunca se haría con este programa.
La trama muchas veces entremezclaba temas de pobreza, ecología y la condición social entre las personas, a veces bastante cruda.
Los personajes eran muy Mexicanos, con una personalidad fuerte característica, demasiado interesante para dejarse pasar, más que un programa educativo era bastante cómico y entretenido, por supuesto que yo dudo de que estos programas sean educativos del alguna manera, ni antes ni ahora, una muestra de ellos es Baby Einstein, el Plaza Sesamo Mexicano era un programa social y debido a ello lograba educar.
Abelardo Montoya
Abelardo, el simpático perico "verde-cabeza rojiza" era uno de los cambios más dramáticos. A diferencia de Big Bird de la versión gringa, que parecía sacado de un anuncio para alpiste con una voz desangelada y chillona, nuestro gran perico verde tenía sus matices únicos y empáticos, en 1995 se intentó restaurar el Status quo con un Abelardo amarillo, aunque dicho sea de paso, absurdo al final ambos personajes convivieron en sus roles totalmente opuestos.
Los que vimos esa serie no recordamos a la pedante Lola, al ambiguo Elmo, ni al pauperrimo Pancho.
Una era con el Monstruo Comegalletas, Beto y Erique, El conde Contar y una amalgama de Muppets inolvidables (Kramit o La rana rene es un buen ejemplo de ello), en un programa con una chispa que se perdió entre remakes y versiones descafeinadas y simplonas, educadoras de idiotas, asociales, deshumanizantes.
Celebro el aniversario del Sesamo de mi niñez, pero para otras cosa que mis recuerdos, el concepto es una tomadura de pelo.
El programa de la Children Television Workshop, asociación cuya función era producir programas para niños fue fundada en 1967 en 1969 Street Sesame fue su primer programa en transmitirse al aire convirtiéndose pronto en un éxito sin precedentes.
Hoy por supuesto los temas tratados en estos programas han perdido su encanto y salvo su función de distraer y "educar" a niños de edad pre-escolar se le ha quitado todo aquello que la hizo una gran serie en nuestro país, para que en vez de realmente educar introduzcan a los niños en el mundo de los tabues morales humanos.
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2 comentarios:
yo tambien me uno a la celebracion, archivaldo, el conde, come galletas, era excelente, hasta con enrique y beto, la primera pareja gay del mundo de las marionetas televisivas.
ResponderBorraroye ke mente tan sucia la del pajaro negro mas se guro pajaro de la muerte.era hermoso el programa y sano
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